Saltar al contenido
Guia actualizada sobre #443: contexto, puntos clave, preguntas frecuentes y proximos pasos para seguir leyendo.
Noticias

Un Día del Padre cargado de significado y esperanza se vive en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Lucio Bergese celebra esta fecha

Un Día del Padre cargado de significado y esperanza se vive en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Lucio Bergese celebra esta fecha

Noticias Publicado 21 junio 2026 6 min de lectura Camila Torres
Lucio Bergese sonríe junto a su hijo Hilario, celebrando un Día del Padre lleno de esperanza tras superar graves problemas de salud y pérdidas familiares en Argentina.
Imagen destacada del articulo fuente

Un Día del Padre cargado de significado y esperanza se vive en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Lucio Bergese celebra esta fecha especial rodeado de su familia, un momento que hace apenas seis meses parecía inimaginable. Tras la dolorosa pérdida de sus mellizos y una prolongada lucha por la salud de su único hijo, Hilario, Lucio encuentra en la compañía de su pequeño el regalo más preciado.

Hilario, quien nació con una grave enfermedad renal, ha transitado un camino difícil desde sus primeros años, marcado por internaciones, diálisis y tratamientos constantes. La espera por un donante concluyó el pasado 19 de marzo, cuando recibió un riñón donado por su madre, Marina Bidondo. Tres meses después de este trasplante vital, la familia ha regresado a su hogar y mira hacia el futuro con renovado optimismo.

“El regalo más hermoso de este Día del Padre es estar con ellos”, comparte Lucio a TN, una frase que encapsula años de adversidad, incertidumbre y profundo sacrificio.

Una infancia marcada por la enfermedad

La historia de Lucio y Marina comenzó en Villa María, Córdoba. Al enterarse del embarazo de mellizos, decidieron regresar a Trenque Lauquen para estar cerca de sus familias y contar con su apoyo. Sin embargo, una complicación médica obligó a un parto prematuro a las 27 semanas de gestación.

“Blas nació casi muerto y Dulce vivió tres días más”, recuerda Lucio con dolor. La pequeña Dulce fue trasladada de urgencia al Hospital Finochietto en Buenos Aires, pero lamentablemente no sobrevivió. Lucio tuvo que emprender ese viaje solo, ya que Marina aún se encontraba hospitalizada y no pudo despedirse de su hija.

Seis meses después, la pareja intentó nuevamente y logró un nuevo embarazo, esta vez con una determinación renovada para ser padres. “Hilario venía impecable”, relata Lucio. La alegría inicial se vio empañada en la semana 20 de gestación, cuando un control rutinario reveló una anomalía: la vejiga del feto estaba dilatada, lo que requirió un estudio más exhaustivo. El diagnóstico final fue una grave afección renal.

Hilario nació a los ocho meses en Junín y fue derivado a Neonatología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Los primeros tres meses transcurrieron en la unidad de cuidados intensivos, seguidos de otros cuatro meses en una habitación común junto a sus padres. “Fue un camino larguísimo. Cuando salió de Neonatología le pusieron una cánula nasal, la rechazó y tuvieron que colocarle otra. Siempre aparecía un nuevo obstáculo”, describe Lucio.

Durante sus primeros nueve meses de vida, Hilario estuvo mayormente confinado al entorno hospitalario. La situación dio un giro cuando, a través de una amiga, la familia conoció la Casa Ronald McDonald Argentina. Este hogar les ofreció un espacio para vivir mientras Hilario continuaba con las diálisis y los tratamientos esenciales para su supervivencia. Más allá de un techo, encontraron contención y un rayo de esperanza. “Esa fue la mejor etapa que tuvimos hasta entonces. Ahí dio sus primeros pasos y empezamos a recuperar la esperanza”, comenta Lucio, aunque advierte que el peligro seguía presente: “Era un bebé con un riesgo de muerte muy alto. Cualquier complicación podía ser fatal”.

La resiliencia de una familia

Mientras Marina permanecía en Buenos Aires al cuidado de Hilario, Lucio debía viajar periódicamente a Trenque Lauquen para mantener económicamente a la familia. Como dueño de una pequeña empresa de construcción, sus jornadas eran extenuantes, a menudo implicando viajes al campo donde quedaba incomunicado por días. “Fue muy difícil, muy triste. Eran los momentos más duros, pero a la vez, vivir en la Casa Ronald nos dio la posibilidad de ahorrar. Marina se quedaba mucho tiempo sola, pero gracias a Dios, hicimos muchos amigos allá, gente linda que, como nosotros, está dándolo todo por sus hijos”.

La espera por un donante, que se extendió por más de un año, exigía sacrificios significativos. Hilario requería 14 horas diarias de diálisis para mantenerse estable hasta el trasplante. Lucio solo podía visitarlo una vez al mes, pero su fe en la fortaleza de su esposa nunca flaqueó. “Marina lo cuidaba de la mejor manera. Le agarró la mano a la diálisis y después le salía tan fácil que fue re simple, el bebé nunca tuvo una infección. Lo único que tengo es palabras de agradecimiento hacia Marina, Hilario y la diálisis”, remarca.

El trasplante, un acto de amor incondicional

Desde el principio, los médicos informaron a Marina y Lucio sobre la posibilidad de ser donantes. Lucio se preparó, pero un diagnóstico de cálculos renales lo descartó temporalmente. Fue Marina quien asumió el rol de donante, un gesto que Lucio describe con profunda emoción: “Ella estuvo muy convencida hasta el último momento. El amor de una madre es único. No tengo palabras para la madre que elegimos con Hilario”.

El proceso para Marina implicó una serie de exámenes rigurosos, incluyendo evaluaciones psicológicas y de compatibilidad, para asegurar que vivir sin un riñón no comprometiera su salud a largo plazo.

Paralelamente, Hilario figuraba en la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) por más de un año. A pesar de haber participado en varios operativos, la donación compatible no se materializaba.

La cuenta regresiva finalizó el 19 de marzo, día en que Marina e Hilario ingresaron al quirófano. La noche anterior, Lucio realizó la última diálisis del pequeño. A las seis de la mañana, mientras se llevaban a Hilario para la cirugía, Lucio quedó en un estado de shock, sin noticias durante las ocho horas que duró la intervención. “Se me pasaron volando, estaba en shock”, confiesa.

Gracias a los ahorros de dos años y las rifas organizadas por Marina, Lucio pudo tomarse una licencia para estar presente en la crucial etapa previa y posterior a la operación.

Datos clave

Aspecto Detalle
Hijo Hilario, nacido con enfermedad renal.
Trasplante Riñón donado por su madre, Marina Bidondo, el 19 de marzo.
Recuperación La familia regresó a su hogar en Trenque Lauquen.
Celebración Día del Padre con esperanza y unión familiar.

La historia de Lucio y Hilario es un testimonio de la fortaleza humana, el amor incondicional y la importancia de la solidaridad en momentos de extrema dificultad. Para las familias argentinas que enfrentan desafíos de salud, representa un faro de esperanza en la lucha por la vida y el bienestar de sus seres queridos, demostrando que incluso después de las mayores adversidades, la celebración y la vida pueden renacer.

Fuente: TN Argentina – https://tn.com.ar/sociedad/2026/06/21/perdio-a-sus-mellizos-su-hijo-lucho-por-sobrevivir-y-este-dia-del-padre-tiene-un-motivo-unico-para-celebrar/

Fuente

TN Argentina Publicacion original: 2026-06-21T08:40:00+00:00