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La hora de ir a la cama se ha convertido para muchas familias argentinas en una verdadera batalla. Entre pedidos de “cinco minutos más” y cu

Especialistas explican por qué a muchos niños les cuesta irse a la cama, los errores comunes de los padres y estrategias efectivas para establecer rutinas de sueño saludables.

Noticias Publicado 30 junio 2026 4 min de lectura Camila Torres
Padres leyendo un cuento a sus hijos en la cama antes de dormir en Argentina
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La hora de ir a la cama se ha convertido para muchas familias argentinas en una verdadera batalla. Entre pedidos de “cinco minutos más” y cuentos adicionales, el momento de conciliar el sueño puede ser un desafío. Sin embargo, la importancia del descanso para el desarrollo infantil es fundamental, y comprender las causas de esta resistencia puede ser el primer paso para encontrar soluciones.

¿Por qué cuesta tanto que los niños se duerman?

Según Ángela Nakab, especialista en Pediatría y Adolescencia, el sueño es una función biológica esencial. Durante la noche, el cerebro consolida aprendizajes, madura el sistema nervioso, regula la memoria y las emociones, y libera la hormona de crecimiento. La falta de sueño, por otro lado, se asocia con irritabilidad, impulsividad, dificultades de atención y problemas de conducta, e incluso puede aumentar el riesgo de ansiedad y dificultades académicas.

Vanina Schoijett, puericultora especialista en sueño, señala que la resistencia a dormir a menudo se malinterpreta como un capricho. Para muchos niños, dormir implica una separación de sus figuras de apego, lo que puede generar ansiedad. Además, tanto el exceso como la falta de cansancio pueden complicar el momento de acostarse. Una presión de sueño excesiva puede activar el sistema nervioso, liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que convierte la hora de dormir en un proceso largo y estresante.

Errores comunes que dificultan el sueño

Uno de los errores más frecuentes, según Nakab, es la falta de horarios regulares. El cerebro infantil necesita estabilidad para organizar sus ritmos de sueño, y las variaciones constantes pueden desorientarlo. Si bien no se trata de ser obsesivos, una cierta previsibilidad en los horarios es beneficiosa.

Las pantallas (tablets, celulares, televisión) son otro gran enemigo del descanso. Estimulan emocionalmente y la luz azul que emiten inhibe la melatonina, la hormona clave para conciliar el sueño, afectando negativamente su calidad.

Llegar a la noche “pasados de rosca”, es decir, extremadamente cansados o sobreestimulados, también es contraproducente. Schoijett explica que el agotamiento extremo puede activar la “zona de mantenimiento de la vigilia”, haciendo casi imposible que el niño se duerma. Identificar este estado puede ayudar a comprender ciertas conductas y evitar conflictos.

Estrategias efectivas para una rutina nocturna saludable

Las especialistas coinciden en que no existen fórmulas mágicas, pero sí hábitos que, sostenidos en el tiempo, marcan una gran diferencia. La clave está en la repetición y la coherencia.

Crear una transición hacia el descanso es fundamental. Bajar el ritmo al menos una hora antes de dormir, evitar juegos intensos y establecer rituales repetidos como un baño tibio, leer un cuento o escuchar música tranquila puede ayudar al cuerpo a pasar de la actividad a la relajación.

El ambiente también juega un rol importante. Un espacio oscuro, silencioso y con pocos estímulos favorece un mejor descanso. Mantener horarios relativamente estables, incluso los fines de semana, ayuda a ordenar el reloj biológico.

Otros factores que contribuyen a un buen sueño incluyen cenar temprano y liviano, fomentar la actividad física y la exposición a la luz natural durante el día. Es importante revisar si las siestas están interfiriendo con el descanso nocturno.

Los cambios deben ser graduales. Si un niño se acuesta tarde, es recomendable adelantar el horario de a 15 o 20 minutos cada varios días, en lugar de intentar un cambio drástico.

Finalmente, el ejemplo de los adultos es crucial. Una dinámica familiar nocturna tranquila y serena facilita que los niños se predispongan naturalmente al sueño. El objetivo no es forzar el sueño, sino crear las condiciones adecuadas para que ocurra.

Datos clave

Aspecto Descripción
Importancia del sueño Fundamental para el desarrollo infantil, consolidación de aprendizajes, regulación emocional y crecimiento.
Errores comunes Horarios irregulares, uso de pantallas antes de dormir, exceso de cansancio.
Estrategias Rutinas predecibles, ambiente propicio, transición a la calma, rituales nocturnos.
Adaptación Cambios graduales en los horarios de sueño.

La hora de dormir no tiene por qué ser una batalla constante. Con paciencia, coherencia y la implementación de estrategias adecuadas, las familias argentinas pueden construir hábitos de sueño saludables que beneficien el bienestar y desarrollo de sus hijos.

Fuente: La batalla de ir a dormir: por qué cuesta tanto que los chicos se acuesten temprano, qué hacer para ayudarlos y cuáles son los errores más frecuentes – Clarín: https://www.clarin.com/familias/batalla-ir-dormir-cuesta-chicos-acuesten-temprano-hacer-ayudarlos-errores-frecuentes_0_xBvHyTxh4h.html

Fuente

Clarin ultimo momento Publicacion original: 2026-06-30T08:00:24+00:00