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Infanticidios en Argentina: la cadena de silencios y fallas del sistema que precede a cada muerte

Detrás de cada infanticidio hay meses o años de violencia sostenida, denuncias previas y señales que el sistema no alcanzó a convertir en protección. Una revisión de los casos más recientes y los vacíos legales que persisten.

Noticias Publicado 1 agosto 2026 6 min de lectura Martín Álvarez
Edificio del Poder Judicial en Argentina, donde se tramitan causas por violencia contra la infancia
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Los casos de infanticidio que conmocionan a Argentina no son hechos aislados ni tragedias imprevisibles. Detrás de cada muerte hay un historial de golpes, humillaciones, encierros, violencia sexual y señales que el entorno —pediatras, escuelas, vecinos, jueces, servicios de protección— no logró convertir en intervención a tiempo. En las últimas semanas, una nueva sucesión de muertes violentas de niños y niñas puso el foco sobre un sistema que, según especialistas y activistas, sigue fallando en el eslabón más silencioso: la escucha a la voz del niño.

Los casos recientes

En Formosa, Neithan, de siete años, llegó al hospital de Clorinda con un traumatismo craneoencefálico grave. Su madre dijo que se había caído de una cama cucheta mientras jugaba con sus hermanos. Cuando la Justicia allanó la vivienda, no encontró ninguna cama cucheta. Neithan murió meses después en terapia intensiva; su madre y la pareja quedaron detenidos.

En Santa Ana, Misiones, Ilan Mareco Vázquez, de ocho años, murió por una herida punzocortante en el cuello. En Comodoro Rivadavia, Ángel Nicolás López, de cuatro años, presentaba lesiones internas compatibles con maltrato sostenido; el Cuerpo Forense de Chubut determinó que las lesiones eran anteriores, y el Juzgado de Familia había ordenado su revinculación con la madre pese a alertas previas. En Salta, Thiago Altamirano, de dos años, falleció por asfixia mecánica; su familia ya tenía seguimiento activo de la Secretaría de Primera Infancia y Niñez, y existían denuncias previas del abuelo paterno que motivaron medidas de protección judicial.

En Villa Gesell, Isabella murió mientras estaba bajo custodia de su madre, Lucía Sosa. No fue un hecho aislado: es la tercera hija de esa mujer que fallece en circunstancias similares en más de una década. Un hermano sobrevivió de bebé a un cuadro que hoy se interpreta de otro modo. Ese adolescente habló en los medios: contó que durante años lo obligaron a volver a esa casa en nombre de la revinculación, pese a que pedía no ir, y que en esas visitas lo golpeaban. Pidió que el sistema le diera más peso a la voz de un niño cuando expresa miedo.

Señales ignoradas antes de la muerte

Ninguno de estos casos comenzó el día de la muerte. Los especialistas señalan que el infanticidio es la expresión más extrema de un continuo de violencia que incluye golpes, humillaciones, amenazas, negligencia, violencia sexual, miedo, aislamiento o abandono. “Mucho antes hubo un niño intentando sobrevivir, muerto de miedo, tratando de reconocer los gestos, el sonido de los pasos, el modo en que se abre o se cierra una puerta, para intentar estar preparado para lo que viene”, describe el artículo de Infobae.

El caso de Lucio Dupuy es paradigmático: lo dejaban solo, encerrado en un patio, no le daban de comer, lo golpeaban hasta que se desmayaba. Antes de su muerte nadie parece haber escuchado ni visto nada. Las marcas físicas y emocionales que arrastran los sobrevivientes suelen ser invisibles para quienes deberían protegerlos.

El rol del sistema de protección

Pediatras, escuelas, jardines, vecinos, familiares, servicios de protección y la Justicia forman parte de un circuito que, en estos casos, no llegó a tiempo. “Proteger a un niño nunca depende de una sola institución, y por eso mismo nunca es responsabilidad de una sola. Es la cadena entera la que falla, casi siempre en el eslabón más silencioso”, señala la fuente.

Las denuncias previas, las medidas de protección judicial y los seguimientos activos no impidieron las muertes. En el caso de Thiago Altamirano, la Secretaría de Primera Infancia y Niñez ya tenía el caso en seguimiento; en el de Ángel Nicolás López, un juzgado de familia ordenó la revinculación pese a las alertas. La pregunta que suele hacerse la sociedad —”¿cómo pudo pasar?”— es, según los expertos, la pregunta equivocada, o al menos incompleta.

Vacío legal y estadístico

Ni el filicidio (matar al propio hijo) ni el infanticidio en su sentido más amplio (matar a un niño que no es familiar) tienen una figura penal propia. El primero se tipifica como homicidio agravado por el vínculo, la misma figura que se aplica si alguien mata a su cónyuge. El segundo exige demostrar alevosía y la doctrina penal discute si la sola condición de niño ya implica indefensión.

Una reforma legislativa incorporó al artículo 80 del Código Penal el odio racial, religioso, de género, por orientación sexual y por identidad de género como agravantes específicas, y creó la figura del femicidio. “Fue un logro: nombrar el odio hace visible lo que antes quedaba disuelto en el homicidio simple”, señala el artículo. La infancia no entró en esa lista. La vieja figura de infanticidio, derogada hace tres décadas, nunca fue repuesta.

Además, el Estado y la Justicia no distinguen en sus estadísticas criminales si un niño murió a manos de un desconocido o de quien debía cuidarlo. No existe una categoría, ni un registro, ni un observatorio equivalente al que existe para otras formas de violencia letal, pese a que activistas lo han propuesto en repetidas ocasiones.

Datos clave
Víctima Edad Lugar Circunstancias
Neithan 7 años Clorinda, Formosa Traumatismo craneoencefálico; versión materna desmentida por allanamiento
Ilan Mareco Vázquez 8 años Santa Ana, Misiones Herida punzocortante en el cuello
Ángel Nicolás López 4 años Comodoro Rivadavia, Chubut Lesiones internas por maltrato sostenido; revinculación judicial pese a alertas
Thiago Altamirano 2 años Salta Asfixia mecánica; seguimiento activo de la Secretaría de Primera Infancia
Isabella Villa Gesell, Buenos Aires Tercera hija de la misma madre fallecida en circunstancias similares

La voz de los sobrevivientes y la necesidad de escuchar

El hermano adolescente de Isabella, que sobrevivió de bebé, pidió que el sistema escuche a los niños cuando expresan miedo. “Durante años lo obligaron a volver a esa casa en nombre de la revinculación, pese a que él pedía no ir”, relató. Su testimonio refleja una falla que se repite: la falta de peso que la Justicia y los servicios de protección dan a la palabra de un niño.

Los especialistas insisten en que el infanticidio no empieza el día de la muerte. Hay un historial previo de violencia que, si se detecta a tiempo, puede interrumpirse. Pero para eso se necesita un sistema que no solo reciba denuncias, sino que actúe con celeridad y escuche activamente a las víctimas. La ausencia de una figura penal específica y de un registro oficial de estos crímenes dificulta la visibilidad y la prevención.

Fuente: Infobae Argentina – El horror y los silencios ocultos detrás de los infanticidios en Argentina – 30 de julio de 2026 – https://www.infobae.com/salud/2026/07/30/el-horror-y-los-silencios-ocultos-detras-de-los-infanticidios-en-argentina/

Fuente

Infobae Argentina Publicacion original: 2026-07-30T05:00:00+00:00