En el Encuentro Plurinacional de Córdoba, la salud mental se debatió entre la urgencia alimentaria y la falta de presupuesto
Los talleres de salud mental del 39º Encuentro Plurinacional reunieron reclamos por el acceso a tratamientos, el endeudamiento y la sobrecarga de cuidados. Las participantes exigieron presupuesto y atención en los barrios.


“Sin comida no hay salud mental que aguante”. Esa frase, registrada en las conclusiones de uno de los talleres del 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, resume el eje de los debates que se dieron el sábado 10 de octubre en Córdoba. En los talleres de salud mental, trabajadoras del sistema sanitario, docentes, estudiantes, usuarias y familiares de distintas provincias se cruzaron en rondas para denunciar que el acceso a la atención psicosocial está directamente condicionado por la urgencia alimentaria, el endeudamiento de los hogares y la precarización laboral de quienes cuidan.
La convocatoria obligó a dividir el taller de salud mental en más de diez comisiones. En cada una, las intervenciones cuestionaron los recortes presupuestarios y reclamaron recursos a los gobiernos nacional y provinciales. La defensa de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 fue un punto de coincidencia entre todas las comisiones relevadas. Las participantes exigieron su implementación efectiva, el incremento de partidas hasta alcanzar al menos el 10% del presupuesto total de salud, tal como establece el artículo 32 de la ley, y la creación de dispositivos de atención cerca de donde vive la gente.
La urgencia alimentaria como barrera de acceso
Una operadora psicosocial de San Luis contó que la urgencia alimentaria había desplazado parte del acompañamiento que antes podían sostener en los barrios. “Sin comida no hay escucha, sin escucha, no hay salud mental”, recoge la minuta de su intervención. Su planteo también fue una advertencia sobre lo que se pierde cuando toda la tarea se concentra en conseguir alimentos. Propuso aprovechar incluso la espera de la comida para conversar y acompañar.
Otra trabajadora describió los pedidos de viandas de las usuarias: para sostener un tratamiento, también hay que garantizar desayunos, almuerzos o colaciones. Pagar consultas y medicamentos durante meses se vuelve una dificultad adicional. Una estudiante habló del acceso a la atención como un “privilegio de clase”. Desde San Juan, una participante relató esperas de ocho meses para un tratamiento y los costos económicos y afectivos de acompañar a familiares. La deuda doméstica apareció entre los problemas que agravan el malestar.
La sobrecarga de cuidados sobre las mujeres
“Trabajás o acompañás o colapsás”. Así quedó registrado el planteo de una docente y acompañante terapéutica bonaerense. Las familias tienen que sostener un ingreso, conseguir atención y estar disponibles para cuidar. Buena parte de ese trabajo recae sobre las mujeres. Mujeres de San Juan que habían organizado espacios de acompañamiento frente a situaciones de violencia hablaron de la sobrecarga cotidiana y de las dificultades que persisten desde la pandemia. También contaron la experiencia de un club de fútbol y hockey.
En las rondas se preguntó quién acompaña a quienes acompañan; la pregunta llegó a las conclusiones. Una enfermera hospitalaria señaló el deterioro de las condiciones laborales y las dificultades de las propias trabajadoras para acceder a tratamientos. Otra trabajadora del sector propuso articular espacios de atención entre compañeras. Desde Corrientes, una participante describió contrataciones precarias en las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario, que reciben a madres de personas con consumos problemáticos. Planteó la necesidad de políticas para quienes trabajan en esos espacios y de organizarse para exigir el presupuesto de la Ley de Salud Mental.
Un dato clave de las condiciones laborales lo aportó una intervención de Córdoba: “Nuestras condiciones laborales son las condiciones de atención de la población”. Los problemas de los equipos también se sienten del otro lado, cuando una familia busca ayuda y no encuentra profesionales o servicios disponibles.
Alertas por suicidios y consumos problemáticos
Las alertas por suicidios y consumos problemáticos llevaron a reclamar prevención y acompañamiento temprano. La comisión 3 remarcó el carácter multicausal del suicidio y pidió atender el endeudamiento de los hogares, fortalecer los grupos locales de contención y sostener las redes comunitarias. Las participantes describieron dificultades para conseguir atención antes de que las situaciones se vuelvan urgentes.
También hablaron de las adolescencias, de la soledad y de la falta de espacios de pertenencia. Las apuestas online y otros consumos digitales aparecieron entre las preocupaciones. En las propuestas se incluyeron el deporte, el arte y la recreación, junto con la educación sexual integral y la formación interdisciplinaria de quienes acompañan. Se compartieron experiencias de clubes y dispositivos barriales que sostienen vínculos y permiten pedir ayuda.
Desde Córdoba, una trabajadora de la salud habló de la “soledad y desesperanza” que encuentra en los espacios grupales. Su intervención quedó registrada con un pedido: “No dejar que nos devore todo esto que está pasando”.
Datos clave
| Eje del debate | Problema identificado | Reclamo principal |
|—|—|—|
| Acceso a tratamientos | Esperas de hasta 8 meses; costo de consultas y medicamentos | Presupuesto y atención en los barrios |
| Sobrecarga de cuidados | Trabajo no remunerado recae sobre las mujeres; familias eligen entre trabajar o cuidar | Grupos de escucha para cuidadoras; responsabilidad del Estado |
| Implementación de la Ley de Salud Mental | El artículo 32 no se cumple; falta personal y dispositivos de día | Financiamiento inmediato del 10% del presupuesto de salud |
La defensa de la Ley Nacional de Salud Mental
La defensa de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 fue un punto de coincidencia entre las comisiones relevadas. Las participantes reclamaron su implementación, presupuesto, más personal y atención cerca de donde vive la gente. El artículo 32 establece que el Poder Ejecutivo nacional debe incrementar las partidas destinadas a salud mental hasta alcanzar un mínimo del 10% del presupuesto total de salud. También promueve que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adopten ese criterio.
En la comisión 3 responsabilizaron a Milei, a los gobernadores y a los legisladores por las consecuencias de las políticas de ajuste, y exigieron el financiamiento inmediato de la ley. Propusieron fortalecer las redes de contención en las organizaciones y asumir la tarea de promoción de la salud en la comunidad. En los otros registros también se pidieron grupos de escucha para las cuidadoras y mapas de los recursos disponibles en cada territorio.
Las participantes defendieron una atención que contemple el trabajo, la alimentación, los vínculos familiares y los espacios de recreación y arte. “El malestar no es individual, es político”, quedó escrito en las conclusiones de una de las comisiones. Mujeres de San Juan que habían organizado espacios de acompañamiento frente a la violencia dejaron otra definición: “La salida es colectiva pero la responsabilidad es del Estado”.
Fuente: Perfil, “Sin comida no hay salud mental que aguante”: lo que debatieron los talleres del Encuentro de Mujeres y Disidencias (https://www.perfil.com/noticias/cordoba/sin-comida-no-hay-salud-mental-que-aguante-lo-que-debatieron-los-talleres-del-encuentro-de-mujeres-y-disidencias.phtml)
Datos clave
| Punto | Detalle |
|---|---|
| Fuente | Perfil |
| Fecha | 2026-10-18T01:53:00+00:00 |
| Tema | "Sin comida no hay salud mental que aguante": lo que debatieron los talleres del Encuentro de Mujeres y Disidencias |
Fuente
Perfil Publicacion original: 2026-10-18T01:53:00+00:00
Camila Torres
Colaboradora editorial en sociedad, servicios y temas cotidianos.
