La discusión sobre el rol del dólar en la estabilización económica argentina: Cavallo vs. el Gobierno
Las recientes declaraciones de Domingo Cavallo reavivaron el debate sobre la importancia del tipo de cambio en los programas de estabilización en Argentina, confrontando la postura del Gobierno sobre el equilibrio fiscal y el control monetario.


Las declaraciones de Domingo Cavallo han reactivado un debate fundamental en la macroeconomía argentina: el verdadero papel del tipo de cambio en un programa de estabilización económica y cómo una apreciación cambiaria sostenida puede comprometer su viabilidad. La discusión pone en contrapunto la visión del exministro con la del actual equipo económico, centrado en el equilibrio fiscal y el control de la emisión monetaria como pilares de la estabilidad.
Cavallo, si bien reconoce la importancia del orden fiscal, argumenta que estos pilares no son suficientes por sí solos, y que la dinámica cambiaria sigue siendo un componente crítico. Su advertencia se enfoca en los riesgos de que la reducción de la inflación se apoye de manera excesiva en el tipo de cambio, lo que podría generar una apreciación real insostenible a largo plazo. Esta perspectiva es relevante, ya que la experiencia internacional muestra que, si bien muchos programas de estabilización exitosos han utilizado el tipo de cambio como ancla nominal, varios también fracasaron debido a las tensiones generadas por una apreciación cambiaria persistente.
El ancla cambiaria y sus fases
El programa económico iniciado a fines de 2023 en Argentina ha experimentado distintas fases en relación con su ancla nominal. Inicialmente, la estabilización se apoyó fuertemente en el tipo de cambio nominal, primero con una devaluación significativa y luego con un "crawling peg" muy reducido, desacelerando aún más el ritmo de depreciación. Esto posicionó al tipo de cambio como el principal coordinador de las expectativas inflacionarias.
A partir de abril de 2025, se formalizó lo que se denominó la "fase 3", que implicó un cambio de régimen. El Gobierno presentó el programa como uno basado en el control de agregados monetarios, alejándose del ancla cambiaria. La actual "fase 4" teóricamente mantendría esta lógica. Sin embargo, persisten interrogantes. El Banco Central continúa administrando activamente el tipo de cambio nominal, manteniéndolo por debajo del techo previsto. Además, la banda cambiaria fue diseñada para ajustarse al ritmo de la inflación, con el objetivo de evitar apreciaciones reales adicionales, algo que hasta ahora no se ha logrado completamente. La falta de claridad sobre la regla monetaria efectiva y la función de reacción del Banco Central también contribuye a la incertidumbre.
Tipo de cambio nominal vs. real
Una distinción crucial en este debate es entre el tipo de cambio nominal y el real. El gobierno puede administrar el dólar nominal, pero el tipo de cambio real es una variable más compleja, influenciada por la inflación doméstica, la productividad, los salarios, la política fiscal, los flujos de capitales, la apertura comercial y la credibilidad del régimen económico.
Una estrategia de estabilización puede usar el tipo de cambio nominal como ancla para reducir la inflación, pero no puede asegurar que el tipo de cambio real resultante sea sostenible. La historia económica muestra que muchos programas fracasan cuando una apreciación real persistente genera desequilibrios externos. Un dólar relativamente barato puede mejorar transitoriamente el poder adquisitivo, expandir el consumo y abaratar importaciones, pero al mismo tiempo deteriora la competitividad de los sectores transables, amplía el déficit externo y aumenta la dependencia del financiamiento externo. Este esquema funciona mientras ingresan capitales, pero el problema surge cuando las condiciones financieras cambian, las reservas escasean o el mercado percibe un desalineamiento del tipo de cambio, lo que suele llevar a correcciones abruptas a través de devaluación, aceleración inflacionaria y recesión.
Desequilibrio externo y factores mitigantes
Un punto importante para la Argentina actual es que, a pesar de registrar un superávit comercial en bienes, la cuenta corriente del balance de pagos mostró un déficit superior a los u$s 7500 millones en 2025. El saldo comercial de bienes es solo un componente de la cuenta corriente, que también incluye servicios, turismo, intereses, utilidades y transferencias. En contextos de apreciación cambiaria, el deterioro en turismo, servicios e ingresos factoriales puede más que compensar el superávit comercial.
Datos clave
| Factor económico | Situación actual (2025) | Impacto |
|---|---|---|
| Superávit comercial de bienes | Sí | Positivo, pero insuficiente para la cuenta corriente total. |
| Déficit cuenta corriente | u$s 7500 millones | Indica una mayor dependencia de financiamiento externo. |
| Sector agroexportador | Performance sólida | Moderador de riesgo externo. |
| Exportaciones oil&gas/minería | Crecimiento significativo | Potencial de transformación en generación de divisas. |
Sin embargo, existen factores que moderan el riesgo de que este desequilibrio externo derive rápidamente en una dinámica inmanejable. El sector agroexportador mantiene una sólida performance, incluso sin una cosecha récord. Además, las exportaciones vinculadas a oil&gas y minería están creciendo significativamente, lo que podría transformar la capacidad de generación de divisas del país en los próximos años. El panorama post-Guerra del Golfo Pérsico es alentador para los precios de exportación. Finalmente, el todavía bajo nivel de actividad económica contribuye a contener las importaciones, moderando parcialmente el desequilibrio externo.
El debate Cavallo-Gobierno resalta la complejidad de la política económica argentina y la necesidad de un enfoque equilibrado que considere tanto la estabilidad fiscal como la sostenibilidad del tipo de cambio real para evitar futuras crisis.
Fuente: El Cronista – https://www.cronista.com/columnistas/estabilizacion-dolar-y-el-debate-que-refloto-cavallo/
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El Cronista Publicacion original: 2026-05-12T00:05:57+00:00
Martín Álvarez
Editor de economía, dólar, precios y datos públicos de Argentina.
