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Comedor Balcarce: el histórico bodegón de Rosario que mantiene viva la cocina de los inmigrantes desde 1961

En la esquina de Balcarce y Brown, este clásico de Rosario cumple 65 años como punto de encuentro de familias y trabajadores. Fernando Santarelli, tercera generación al frente, rescata recetas de la inmigración y moderniza el salón sin perder la esencia.

Noticias Publicado 9 octubre 2026 5 min de lectura Camila Torres
Comedor Balcarce, el histórico bodegón de Rosario fundado en 1961, en la esquina de Balcarce y Brown
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En la esquina de Balcarce y Brown, en Rosario, hay un lugar que condensa más de seis décadas de historia de la ciudad, de su cocina y de su gente. Desde el 1 de abril de 1961, Comedor Balcarce ocupa esa esquina del barrio Pichincha, primero como almacén de despacho de bebidas y después como el bodegón que hoy es un ícono gastronómico de la región. Al frente, Fernando Santarelli, de 41 años, representa la tercera generación de una familia que llegó desde Chabás, a casi 100 kilómetros de Rosario, huyendo de una crisis del campo.

Hoy, el bodegón es un punto de encuentro de amigos y familias, muchos de ellos hijos o nietos de los comensales de antaño. Santarelli rescata recetas de la cocina de los inmigrantes, incluso algunas que ya no se hacen más, y moderniza el salón sin perder la esencia del bodegón de barrio.

Los orígenes: del almacén al bodegón

La historia arranca cuando Secundino Santarelli, abuelo de Fernando, decidió dejar Chabás junto a su esposa, su hijo Eduardo (que entonces tenía 17 años) y su hija Norma. En Rosario, un amigo dueño del bar Victoria les avisó que se vendía el fondo de comercio de El Baturro, un almacén de despacho de bebidas en la esquina de Balcarce y Brown. Compraron el local el 1 de abril de 1961, fecha que toman como fundación de Comedor Balcarce.

En ese entonces, el barrio Pichincha era muy distinto al actual. “Era una zona fulera: la zona del ferrocarril y del puerto, donde estaban los prostíbulos, el ‘crotario’, algo así como un viejo Retiro”, recuerda Santarelli en diálogo con La Nación. “Cuando yo era chico no me dejaban caminar ni dos cuadras solo”.

Al lado del local funcionaba la fábrica de amortiguadores Fric-Rot, con 1000 obreros que cobraban por jornal. Cuando salían, se acercaban a la esquina a tomar una cañita. También llegaban trabajadores del ferrocarril y del puerto, que pedían algo para comer. La abuela de Fernando compró una cocina a kerosene y ahí empezó todo.

Los platos que marcaron una época

En ese primer Comedor Balcarce, la cocina era sencilla y contundente: milanesas, costeletas, pucheros, sopa, hígado encebollado, estofado y albóndigas. La abuela cocinaba mientras el abuelo atendía el salón y Eduardo trabajaba de mozo. El local era la mitad del salón actual, con una almacenera y un mostrador de estaño.

Con los años, la carta se fue ampliando, pero la esencia de bodegón se mantuvo. Santarelli guarda en el depósito todos los menús viejos de Balcarce y ahora planea rescatar algunos platos que desaparecieron, como el chupín de armado (un pescado de río) y tapeos con embutidos como los que se servían antes.

Datos clave
Fundación 1 de abril de 1961
Fundador Secundino Santarelli (Don Segundo)
Actual dueño Fernando Santarelli (tercera generación)
Ubicación Balcarce y Brown, barrio Pichincha, Rosario
Platos clásicos Milanesas, puchero, estofado, albóndigas, hígado encebollado

La tercera generación: entre la tradición y la renovación

Fernando Santarelli arrancó en el restaurante en 2006, con 21 años. Antes tenía una productora de shows independiente de hardcore, punk y metal. “Me iba bien, pero no administraba bien, y el resultado era que después pedía ‘asistencia’ en casa”, cuenta. Fue su madre quien le dijo que tenía un negocio lindo para trabajar, y ahí hizo el clic.

En Balcarce hizo de todo: mozo, atendió pedidos de la rotisería, fue bachero en la cocina y estuvo detrás del mostrador sirviendo flanes. Trabajar con su padre, Eduardo, fue un aprendizaje constante. “Cuando arranqué yo tenía otra perspectiva muy distinta a la de mi papá, que era muy tradicional y le costaba hacer una reforma o cambiar algo”, explica.

Uno de sus primeros cambios fue renovar la carta de vinos. Con el consejo de Pablo Rivero, propietario del reconocido restaurante Don Julio, sumó bodegas más nuevas y amplió la oferta. “Hoy por hoy lo que más vendemos son vinos de bodegas chicas”, dice. También hizo cambios estéticos para modernizar el lugar sin perder su carácter, y se metió en redes sociales, donde ya tienen una presencia fuerte desde hace diez años.

El objetivo era atraer a un público más joven, y lo logró. “Nosotros teníamos un público de gente grande. Hoy tenemos grupos de amigos, parejas, familias, vienen todos”, afirma.

El bodegón como institución rosarina

Para Santarelli, Comedor Balcarce ya es una institución gastronómica de Rosario. “Eso es fruto del trabajo de mi familia. Mi abuelo, Don Segundo, no llegó a verlo a este nivel. Esa es una espinita que tengo, pero yo sé que tanto él como mi mamá estarían orgullosos”, dice.

La historia del bodegón está llena de anécdotas que reflejan el carácter del fundador. Una tarde, mientras comía en el salón, Santarelli vio que su padre se acercaba a una mesa y lo llamó. El comensal, un hombre de Corrientes, le dijo: “¿Vos sos el nieto de Don Segundo? Vos sabés que yo venía a comer acá cuando era estudiante. Yo era de Corrientes y no tenía una garantía para alquilar. Y tu abuelo, sin conocerme, sin saber quién era yo, me salió de garante. Me recibí y ahora están mis hijas estudiando acá”.

Esa historia, como muchas otras, muestra por qué el bodegón sigue siendo un punto de referencia en la ciudad. Ahora, Santarelli planea armar una carta de vermouth federal y seguir rescatando platos de los menús antiguos.

Fuente: La Nacion – https://www.lanacion.com.ar/sabado/el-bodegon-donde-comian-los-obreros-del-puerto-y-hoy-es-un-icono-de-rosario-nid09102026/

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La Nacion Publicacion original: 2026-10-09T03:01:00+00:00