Saltar al contenido
Noticias, guías y datos útiles de Argentina.
Noticias

La fiesta que desafía los apagones en Cuba: un oasis cultural en medio de la crisis energética

En plena crisis energética y con el bloqueo petrolero de EE.UU. como telón de fondo, un joven cubano convirtió su casa en un punto de encuentro para artistas y activistas. “El Proyecto” funciona con una batería gigante y se ha transformado en un símbolo de resistencia pacífica y cultural.

Noticias Publicado 30 julio 2026 5 min de lectura Valentina Rojas
Jóvenes reunidos en la casa de David González durante una fiesta de "El Proyecto" en La Habana, con luces encendidas y una batería como fuente de energía.
Imagen destacada del articulo fuente

La Habana vive una paradoja: mientras la crisis energética más profunda de su historia mantiene a la mayor parte de la ciudad a oscuras, una casa de la esquina, cubierta de enredaderas, se convierte cada fin de semana en el epicentro de la vida nocturna. Allí, David González, de 29 años, ha logrado lo que parecía imposible: mantener encendidas las luces, los parlantes y los refrigeradores gracias a una única batería de 10 kilovatios-hora importada de España. Su casa, conocida como “El Proyecto”, es hoy un oasis de cultura, música y política en medio del apagón.

Un oasis en la oscuridad

La crisis energética cubana se agravó en los últimos meses tras el endurecimiento del bloqueo petrolero de la administración Trump. El gobierno de Cuba ha debido racionar la electricidad al extremo, dejando a la mayoría de los hogares sin luz durante la mayor parte del día. En ese contexto, los tradicionales bares y centros culturales de La Habana han cerrado sus puertas. La Fábrica de Arte Cubano, un ícono de la escena artística, suspendió sus actividades a fines de junio.

Frente a ese vacío, González convirtió la casa de su infancia en un espacio de resistencia. Lo que comenzó como proyecciones de películas en agosto pasado se transformó en un ciclo de conciertos, exposiciones de arte, conferencias y, sobre todo, fiestas que se realizan de viernes a domingo. La batería de 10 kWh, que aún a la medianoche mostraba un 43% de carga, es el corazón energético del lugar. “Sin este tipo, estaríamos perdidos”, dice uno de los asistentes.

El Proyecto: cultura y política sin violencia

David González no es un improvisado. Estudió comunicación política en Londres y lleva años analizando movimientos no violentos. Su iniciativa, bautizada “El Proyecto”, no solo busca entretener: es una plataforma de debate y activismo. “No hay mejor manera de oponerse a este gobierno que estando feliz”, explica. “Quieren que estés frustrado, que estés enojado. Pero cuanto menos odio tengas, mejor podrás enfrentarlos”.

La propuesta ha atraído a jóvenes artistas, activistas e intelectuales cubanos, muchos de la Generación Z. Cada evento, con una entrada de apenas 50 centavos, se convierte en un espacio de encuentro donde la conversación gira inevitablemente hacia la política. En el porche hay una mesa de ping-pong, un bar y un mural que pregunta “¿Cuánto falta?”. Un grafiti reza: “La sensación de colapso es parte del sistema”.

El 11 de julio: protesta y advertencia

El 11 de julio de 2026, quinto aniversario de la última gran protesta masiva contra el gobierno cubano, González y su novia organizaron un evento con un fuerte contenido político. Colgaron la palabra “libertad” del techo, un artista realizó una performance con cuchillos, y los asistentes golpearon cacerolas y sartenes —la forma de protesta más común en Cuba— mientras gritaban “¡Abajo la dictadura!”.

Un agente del gobierno llegó poco después y le advirtió que tuviera cuidado. “Sé que estoy corriendo riesgos, pero no voy a autocensurar mis sueños ni mis aspiraciones por miedo”, respondió González. Las autoridades cubanas han tolerado el cacerolazo, pero han arrestado a quienes protestan en la calle. El gobierno sostiene que las protestas deberían estar dirigidas contra el bloqueo de Estados Unidos, no contra el régimen.

Por qué importa desde Argentina

La situación de Cuba no es un hecho aislado para los lectores argentinos. La crisis energética cubana es un ejemplo extremo de cómo un país puede quedar paralizado por la falta de recursos, un escenario que Argentina conoce de cerca por los recurrentes cortes de luz en verano. Además, el bloqueo estadounidense y las tensiones con la administración Trump tienen repercusiones en toda América Latina, incluyendo la política migratoria y las relaciones comerciales.

El caso de “El Proyecto” también muestra cómo la cultura y la juventud pueden encontrar formas de resistencia no violenta en contextos de represión. En Argentina, donde la movilización social es parte de la vida política, el ejemplo de González resuena como una estrategia creativa para mantener viva la disidencia sin recurrir a la violencia.

Datos clave

Aspecto Detalle
Protagonista David González, 29 años, comunicador político
Lugar Casa familiar en La Habana, Cuba
Energía Batería de 10 kWh importada de España
Frecuencia Viernes a domingo, con entrada de 50 centavos
Actividades Cine, conciertos, arte, conferencias, fiestas
Contexto Bloqueo petrolero de EE.UU. y crisis energética en Cuba

El futuro del movimiento

González quiere darle a “El Proyecto” una etapa más políticamente activa. Planea extender las actividades a otros barrios y consolidar una red de espacios culturales independientes. “Hay una Cuba que está muriendo al mismo tiempo que nace una nueva Cuba”, dice. “Sus símbolos, su cultura, sus lemas, su antiguo odio y violencia. Todo eso está muriendo”.

Por ahora, la batería de 10 kWh sigue siendo el motor de una fiesta que no se apaga. Mientras el gobierno cubano y la administración Trump se enfrentan, en la esquina de La Habana la música no para.

Fuente: Clarin / The New York Times – “Con poca electricidad en Cuba, usa una batería gigante para organizar fiestas” – https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/poca-electricidad-cuba-usa-bateria-gigante-organizar-fiestas_0_EvF2FYYbjT.html

Fuente

Clarin Mundo Publicacion original: 2026-07-30T11:54:14+00:00