La paradoja de la casta: el gobierno que prometió eliminarla ahora depende de ella para gobernar
En medio de la caída de la imagen presidencial y la dificultad de la microeconomía, el oficialismo recurre a figuras que antes denostaba. La incorporación de Diego Santilli al Gabinete y el rol de Patricia Bullrich en el Senado muestran que la “casta” política se convirtió en el salvavidas del Gobierno.


El presidente Javier Milei llegó al poder con la promesa de terminar con la “casta” política, ese grupo de dirigentes que, según su discurso, se había apropiado del Estado para beneficio propio. Sin embargo, a poco más de un año y medio de gestión, la realidad política muestra una paradoja difícil de ignorar: el mismo Gobierno que denunció a la casta ahora la necesita para sobrevivir.
La designación de Diego Santilli como funcionario del Ejecutivo y el rol central de Patricia Bullrich en el Senado son dos señales claras de que la estrategia inicial de ruptura total está siendo reemplazada por una alianza pragmática con los que antes eran enemigos. Como analiza el politólogo Nicolás Cereijo en su columna para Perfil, “la casta termina siendo el bombero del gobierno”.
—
El giro pragmático de la Casa Rosada
Santilli, un dirigente con larga trayectoria en el peronismo bonaerense y luego en el PRO, representa exactamente el perfil que Milei solía criticar. Sin embargo, su incorporación al Gabinete responde a una necesidad concreta: el oficialismo carece de cuadros políticos con experiencia en la gestión de la rosca legislativa y territorial. Patricia Bullrich, por su parte, ya venía ocupando un rol clave en la negociación con los senadores.
Para Cereijo, la vuelta de Santilli no es casual. “Si alguien tiene que festejar el presente político es la política. Porque si algo representa Santilli es a la casta política que el gobierno venía a combatir”, escribe. La Casa Rosada celebra que la imagen del presidente haya comenzado a recuperarse tras la salida de Adorni, pero el problema de fondo, la microeconomía, sigue sin mejorar.
—
La oposición: entre el kirchnerismo duro y la izquierda
Mientras el oficialismo intenta reacomodar su imagen, la oposición también enfrenta dificultades. Axel Kicillof, que se perfilaba como el gran candidato del peronismo, está bajo presión en dos frentes. Por un lado, el kirchnerismo duro le reclama un mayor acercamiento a Cristina Fernández de Kirchner. Por el otro, Myriam Bregman y la izquierda ganan terreno entre el electorado desencantado con la gestión bonaerense.
Aunque la candidata de izquierda crece en imagen, su intención de voto aún no se traduce en una amenaza real. Pero sí suma en un sector que antes votaba al kirchnerismo y ahora se aleja. Ese desplazamiento de votos abre una ventana para el oficialismo, que busca recomponer su base electoral.
—
El centro político: el gran bloque disponible
Un dato clave que surge del análisis de Cereijo es el crecimiento del electorado que rechaza tanto al kirchnerismo como al mileísmo. Según la consultora QSocial, 4 de cada 10 argentinos se ubican en ese espacio. Se trata del mayor bloque de voto disponible del sistema político actual, pero sin un partido o candidato que lo represente de manera clara.
Esa es la razón por la que Karina Milei y Diego Santilli salieron a cumplir las promesas al radical Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe y figura que podría capitalizar ese voto de centro. “La casta sabe cómo encausar pedidos”, señala Cereijo, en referencia a la capacidad de los políticos tradicionales para negociar y cerrar acuerdos.
—
La lectura maquiavélica de la estrategia oficialista
Cereijo recurre a Nicolás Maquiavelo para explicar la posición del presidente: “la virtud no es una cualidad moral, sino una capacidad política y estratégica. Es la destreza, el coraje y la inteligencia que permiten a un gobernante tomar el control, mantener el poder, dominar las circunstancias”. Milei, que en el discurso público sigue denostando a la casta, en privado reconoce su utilidad.
El problema insoluble que menciona el analista, citando a Juan Linz, es la inflación. Si bien el Gobierno logró reducirla respecto al gobierno anterior, el costo fue una depreciación del consumo y un aumento del endeudamiento familiar. Esa combinación, sumada a la falta de mejora en la microeconomía, sigue siendo el talón de Aquiles del oficialismo.
—
Datos clave
| Indicador | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Electores que rechazan a kirchnerismo y mileísmo | 4 de cada 10 | Consultora QSocial |
| Problema insoluble del régimen democrático según Linz | Inflación | Columna de Cereijo (Perfil) |
| Tipo de dirigentes que rescatan al Gobierno | Santilli, Bullrich | Análisis de Cereijo |
—
La casta sigue siendo indispensable
El columnista concluye que “puertas afuera sigue siendo un lindo discurso para la tribuna”, pero puertas adentro todos saben que la casta salvó al Gobierno del declive. La paradoja es completa: el mismo sistema que prometió destruir es el que ahora le permite gobernar.
Para el lector argentino, esta dinámica es clave para entender el rumbo del país. La política de alianzas, los movimientos de la oposición y el comportamiento del electorado de centro definirán las elecciones de medio término y, posiblemente, el futuro del proyecto libertario.
Fuente: Perfil, “La casta política que salva”, por Nicolás Cereijo. https://www.perfil.com/noticias/opinion/la-casta-politica-que-salva-por-nicolas-cereijo.phtml
Fuente
Perfil Publicacion original: 2026-07-25T05:22:56+00:00
Valentina Rojas
Editora de actualidad politica e institucional en Va Seguro.
